Mercurio en la dieta de embarazadas, bebés y niños

 

Qué es el mercurio (Hg)?

El mercurio (Hg) es un elemento natural y abundante en la corteza terrestre. Se encuentra en diferentes formas (elemental, orgánica e inorgánica) cada una con diferentes efectos y niveles de toxicidad, siendo el sistema nervioso central y los riñones los órganos en los que actúa por excelencia. 

Dónde se encuentra el mercurio (Hg)?

Se moviliza desde el medio ambiente al cuerpo humano a través de la actividad industrial y eventos naturales como la actividad volcánica, además del consumo de pescados y mariscos, la contaminación del agua, y productos, como los cosméticos. 

No olvidemos que los cigarrillos contienen metales pesados, y quienes actúan como fumadores pasivos (nuestros niños, por ejemplo) pueden estar expuestos a mercurio en estos casos. 

La excreción del metilmercurio tarda aproximadamente 65 días en adultos, pero la exposición prolongada puede llevar a la acumulación de mercurio a niveles dañinos.

Otro dato interesante es que al medir el Hg en la sangre se habla del mercurio acumulado en los últimos 60 días aproximadamente. En cambio, al medirlo con una muestra de pelo hablamos de la exposición en los últimos 3 meses para adultos, y 5 meses en bebés/niños. 

Exposición al mercurio (Hg) a través de la dieta

En el ecosistema marino el mercurio es encontrado en su forma más biodisponible que es la forma orgánica: metilmercurio, el cual es liposoluble, y tiene capacidad disruptora en una amplia gama de funciones celulares. 

El consumo de pescados y mariscos ha sido asociado a mayor riesgo de mercurio en sangre debido a sus sedimentos encontrados en el océano. 

 

Qué es el mercurio (Hg)?

El mercurio (Hg) es un elemento natural y abundante en la corteza terrestre. Se encuentra en diferentes formas (elemental, orgánica e inorgánica) cada una con diferentes efectos y niveles de toxicidad, siendo el sistema nervioso central y los riñones los órganos en los que actúa por excelencia. 

Dónde se encuentra el mercurio (Hg)?

Se moviliza desde el medio ambiente al cuerpo humano a través de la actividad industrial y eventos naturales como la actividad volcánica, además del consumo de pescados y mariscos, la contaminación del agua, y productos, como los cosméticos. 

No olvidemos que los cigarrillos contienen metales pesados, y quienes actúan como fumadores pasivos (nuestros niños, por ejemplo) pueden estar expuestos a mercurio en estos casos. 

La excreción del metilmercurio tarda aproximadamente 65 días en adultos, pero la exposición prolongada puede llevar a la acumulación de mercurio a niveles dañinos.

Otro dato interesante es que al medir el Hg en la sangre se habla del mercurio acumulado en los últimos 60 días aproximadamente. En cambio, al medirlo con una muestra de pelo hablamos de la exposición en los últimos 3 meses para adultos, y 5 meses en bebés/niños. 

Exposición al mercurio (Hg) a través de la dieta

En el ecosistema marino el mercurio es encontrado en su forma más biodisponible que es la forma orgánica: metilmercurio, el cual es liposoluble, y tiene capacidad disruptora en una amplia gama de funciones celulares. 

El consumo de pescados y mariscos ha sido asociado a mayor riesgo de mercurio en sangre debido a sus sedimentos encontrados en el océano. 

Qué provoca el mercurio (Hg) en fetos, bebés y niños?

La exposición en útero al mercurio puede causar alternaciones en el desarrollo neurológico que van desde bajo peso al nacer hasta retraso en el desarrollo psicomotor o disfunción sensoriomotora temprana. 

Es importante destacar que el metil-mercurio se traspasa más fácilmente desde la sangre materna hacia la placenta, en comparación con el traspaso que ocurre desde la sangre materna a la leche y posteriormente al bebé, lo cual pone énfasis en cuidar la elección de pescados y mariscos durante el embarazo. 

Revisemos las conclusiones de algunos estudios:

  • No se ha observado una correlación entre bajos niveles de mercurio (menor a 1μg/g en muestras de pelo) y bajo peso al nacer. No ocurre lo mismo en poblaciones donde se ha estudiado una alta concentración de mercurio posterior al consumo de agua y peces contaminados.
  • 17 países de la Unión Europea. En mujeres y sus hijos que declararon consumir pescados y otros productos marinos al menos 1 vez por semana, el nivel de mercurio obtenido por una muestra de cabello era menor a 1.65 μg/g para el 90% de ellas. El 90% de las que declararon consumir sólo pescados (no mariscos) obtuvieron resultados bajo 0.55 μg/g. Además, el 50% de las madres que consumían exclusivamente pescados varias veces a la semana obtuvieron niveles de mercurio menores a 0.81 μg/g. Para poner en contexto estos valores, la recomendación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (US-EPA) para mujeres en edad fértil es obtener un resultado de  de 1μg/g de Hg en muestra de cabello, y de 1.9 μg/g según la OMS. En conclusión, el hecho de consumir pescado varias veces a la semana no se vió asociado a un nivel de mercurio mayor al límite seguro propuesto por entidades internacionales.
  • Luego de verificar la exposición a mercurio en niños dentro del espectro autista, la concentración de mercurio en sangre no fue mayor ni menor que en aquellos niños expuestos y que no estaban dentro del espectro. 
  • La evidencia es extensa en cuanto a los beneficios del consumo de pescados en niños y adultos, sobre todo cuando hablamos de salud cardiovascular. Sin embargo, no está claro aún si estos beneficios son capaces de sobrepasar el riesgo que supone la sobreexposición al mercurio, siendo la principal fuente de este elemento los pescados y mariscos. 
  • Investigación en Nueva Zelanda a madres y sus niños. El 41% de los participantes obtuvo niveles de mercurio sobre lo recomendado por la US EPA (1μg/g). El pescado más consumido según el reporte era el ‘mullet’ (pez salmonete o lisas) considerado dentro de la lista de los bajos en mercurio, seguido del pargo y el salmón/atún. A pesar de que los dos pescados de preferencia están considerados como bajos en Hg, los investigadores creen que el resultado se puede relacionar con la frecuencia de consumo, la cual era más de 3 veces por semana.

En general, establecer una correlación entre el consumo de pescados y mariscos y los niveles de metilmercurio en sangre/pelo no es una tarea fácil debido a que se basa en la capacidad de los participantes de recordar lo que consumieron en el último mes o semana.. Es sabido que muchas veces cuando no recordamos bien, o tenemos dudas, la tendencia es a minimizar el consumo real. Es por esto que hasta el momento todas las investigaciones nos dan una estimación de rangos seguros de consumo de productos marinos, entendiendo además que no son la única fuente de mercurio en la vida cotidiana. 

Existe un límite de consumo seguro de pescados y mariscos?

La FDA (US Food and Drug Administration) ha creado una lista de los pescados y mariscos con menor contenido de mercurio. Éstos serían más seguros de consumir para mujeres embarazadas o que esperan estar embarazadas en el mediano plazo, que estén amamantando, bebés y niños. 

Dentro de la lista “Best Choices” de la FDA se encuentran: 

  • Anchoas
  • Corvina del atlántico
  • Jurel (caballa) del atlántico y del pacífico 
  • Bacalao
  • Merluza
  • Salmón
  • Sardinas
  • Tilapia
  • Arenque
  • Cangrejo 
  • Almejas
  • Ostiones (vieiras)
  • Camarones

Te podría sorprender saber que el atún enlatado está dentro de estas opciones, haciendo la salvedad de que debiera ser “canned light”. Eso quiere decir que se incluyen sólo variedades de atunes pequeños como lo son el skipjack y yellowfin (si alguien conoce los nombres de estas variedades en castellano me las puede dar a conocer, please!)

Como hablamos en todas mis asesorías de inicio de la alimentación complementaria, el atún rojo (que se usa en el sushi) es un pescado que no recomiendo incluir por su contenido de mercurio (Hg). Al ser un pez muy grande ha acumulado Hg a lo largo de la cadena alimentaria y los estudios así lo confirman: el peso de los peces se relaciona directamente a la cantidad de mercurio que contienen. Considerando la recomendación del atún “canned light” que nos hace la FDA podría decir que aplicaría a embarazadas y nodrizas, pero sería ideal seguir evitándolo en nuestros niños dada la alta cantidad de sodio contenida en este tipo de enlatados. Si hablamos de consumo ocasional, OK, siempre que sea para niños más grandes. Cuando hablamos de bebés que comienzan la introducción de sólidos es mejor evitarlos. 

Cuánto pescado consumir a la semana para estar dentro de los rangos seguros? 

Es importante recordar que los pescados son buena fuente de Omega 3, zinc, hierro y colina, además de proteínas, vitamina B12, vitamina D y selenio, pero no por eso es un alimento que debes incluir en tu dieta si no te gustan o si tus preferencias de vida no son compatibles son el consumo de ellos. Hay muchos otros alimentos que aportan estos nutrientes. La orientación de un/a nutricionista siempre será recomendada para casos en los que debemos o queremos restringir ciertos alimentos. 

Si tú que lees esto quieres incluir pescados y mariscos en tu dieta, ésta es la cantidad para adultos que se ha observado dentro de rangos seguros:  220 a 340 g por semana de la lista “Best Choices” de la FDA (indicada más arriba). 

Luego de leer muchas publicaciones te puedo decir que mi conclusión es que es mejor mantenernos dentro del consumo de pescados y mariscos de la lista “Best Choices” de la FDA (indicada más arriba), asegurándonos de no exceder los 220 a 340 g por semana para adultos. Además, cuidaría la exposición a metales pesados a través de productos como maquillaje, y limitaría la exposición a ambientes con humo de tabaco, especialmente estando embarazada. 

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Photo by Jakub Kapusnak on Unsplash

Fuentes:

  1. Castaño, A., et al., Fish consumption patterns and hair mercury levels in children and their mothers in 17 EU countries. Environ. Res. (2015)
  2. FDA and US-EPA 2021. Advice about eating fish. 
  3. Gao, Z.-Y., Environment International (2017)
  4.  Int. J. Environ. Res. Public Health 2015, 12, 14669-14689 
  5. Int. J. Environ. Res. Public Health 2019, 16, 2238
  6. Int. J. Environ. Res. Public Health 2021, 18, 7140
  7. Y. Kim et al. Science of the Total Environment 615 (2018) 1192–1198
  8. Biological Trace Element Research (2019) 191:16–26

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